
La idea de autonomía y de identidad ha sido muy peleada. Las parejas han apostado por el éxito profesional de cada uno de los cónyuges antes de formar una familia, por las salidas con antiguas amistades conocidas por cada uno de los esposos antes de casarse , por actividades en solitario que justifiquen de alguna forma los ratos de ocio. Si todo esto no va unido a una vida en común en la que la pareja se sienta apoyada, comprendida, valorada, etc.… podemos estar al límite y sembrando las bases para posibles engaños e infidelidades.
La pareja que no comparte compromisos ni actividades en común corre el peligro de desconectarse emocionalmente y de convertirse en simples compañeros de piso, la estimulación está en el exterior en amigos y trabajo y la pareja pasa a un segundo plano. Con este abono puede aparecer un segundo aspirante emocional y quitarnos el puesto fácilmente. La infidelidad no siempre es inconsciente y poco valorada, algunos dicen que se vieron de repente atrapados y que no podían salir. Otras son más meditadas y se realizan conscientemente con lo cual, los mecanismos que subyacen serán más difíciles de superar. El dolor de la persona engañada tendrá menos consuelo si su pareja no se arrepiente de lo que ha hecho o si le abandono por otra persona: aparecen sentimientos de ira, inferioridad, inseguridad, etc.
Si no se produce el abandono y la pareja decide continuar, unidos al dolor del engaño aparecerá desconfianza, basadas en un acontecimiento esporádico. La persona que ha sido infiel y se arrepiente no recibirá del otro ningún consuelo. Por lo cual, aparecerá el desconsuelo, la tristeza, la incomprensión, la soledad… todos ellos son síntomas producidos por una fase de duelo. La pareja ha perdido la confianza de la que disfrutaban hasta ahora y tendrán que llorar esa pérdida. A continuación podrán seguir adelante, una vez que salen todos los sentimientos, la vida continúa.
Buscando culpables
Muchas parejas se entretienen en averiguar quien es el culpable y crean verdaderas batallas para conseguir la verdad suprema, desde luego esto les incapacita para ser objetivos y ver más allá. Uno ha realizado la acción, pero el otro probablemente ayudó con su actitud: abandono de tareas, poco tiempo libre, trabajo 12 horas, salidas que nunca llegan, dificultades de comunicación, desconexión emocional, despreocupación por los problemas del otro.
¿Cómo reaccionar?
Muchos ante una infidelidad reaccionan como se supone que “debe” hacerlo: ira, rabia, abandono, y nueva vida de felicidad inmediata “a rey muerto, rey puesto”. Esto es lo que su círculo le demanda o lo que él cree que se espera de él. Te han engañado, olvídate y haz tu vida.
Este patrón rígido de comportamiento a menudo no coincide con lo que la persona quiere hacer, se deja llevar por una normativa ilógica que él puede saltarse si lo desea. Si tú quieres a tu pareja ¿porqué la abandonas y no luchas por ella?
Lo que se debe hacer
Lo primero eres tú y tus intereses, cada persona hace su vida independientemente de lo que los demás opinen, ¿por qué vas a ser tú el que haga caso a los demás? Tu vida de pareja es tuya y tú eres el que toma las decisiones importantes. Debes elegir lo que quieres hacer. Es normal que al principio surjan dudas sobre un final feliz, recuerda que todo no es un camino de rosas, hay q demostrar día a día q estas dispuesto a cambiar y para eso es necesario trabajo y paciencia. Una interrogante les dejamos planteadas niñas ¿ustedes como reaccionarían o como enfrentarían una situación de infidelidad por parte de su pareja? o al revés si Uds. fueran infieles ¿ le dirían a sus parejas, afrontarían la situación o aplicarían el dicho “ ojos que no ven corazón que no siente”?
Esperando sus comentarios se despide Macarena Vegas y Vanessa Arancibia.